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Ser merecedores, Parte III: Te mereces la caminata

Dr Joe Dispenza / 20 de mayo de 2022

Becoming Worthy, Part III – You’re Worth the Walk

Durante varias semanas, hemos estado hablando sobre lo que significa “ser merecedores” en este trabajo. Después de examinar lo que "no" significa el merecimiento y lo que "sí" significa, ahora estamos listos para ponerlo en práctica… y llevarlo con nosotros a nuestra vida diaria.

Comencemos con el primer momento en que te despiertas cada mañana. ¿Cuáles son tus pensamientos incluso antes de abrir los ojos? ¿Son inspirados y están llenos de intención? ¿O son una letanía familiar de los mismos problemas y preocupaciones de siempre que hacen surgir esos sentimientos tan comunes por los que vives a diario? Tal vez no lo recuerdes, porque tienes la costumbre de coger tu teléfono incluso antes de poner los pies en el suelo. Todo el mundo lo hace.

Digamos que te has propuesto comenzar tu día como el creador de tu vida. Llevas tiempo queriendo probar una de mis Meditaciones Caminando, y todas las noches, haces una cita contigo mismo para hacerlo a primera hora de la mañana siguiente. Pero cada día, cuando suena la alarma antes del amanecer, te convences de no hacerlo. Es muy temprano. Hace mucho frío. Está lloviendo. Mi cama es muy cómoda. Me duele la espalda. Tengo mucho que hacer. Realmente hoy no tengo tiempo. Empezaré mañana.

Puedes ver, en un momento de decisión como este, por qué es importante ser consciente de tus pensamientos. Si no eres consciente de ellos al despertar, puedes predecir el resultado de esta lucha interna, todos los días. Vas a disuadirte de hacer algo diferente o de tomar una nueva decisión.

Seamos realistas: sin ese tipo de autoconciencia, no vas a mantener la cita que hiciste la noche anterior. Y, con el tiempo, puede que empieces a sentir que has vuelto a fracasar —o que estás atascado. Y eso podría conducir a ese sentimiento inconsciente de que no te lo mereces—, porque no cumpliste tu palabra contigo mismo.

Pero imaginemos que has estado haciendo este trabajo durante un tiempo y, con el tiempo, te has hecho consciente de tu programación inconsciente. Cada vez más, te atrapas a ti mismo antes de volverte inconsciente. Algo se agita en ti.

Y un día, cuando suena la alarma, anulas esos mensajes antiguos. No presionas el botón de repetición. No estás curioseando en tu teléfono durante una hora en lugar de meditar. Este día en particular, no te dices que empezarás mañana.

Este es el día que decides acudir a la cita contigo mismo.

Con determinación, te preparas y sales a la calle. No sabes qué esperar, pero no importa. Eres el científico, y tu vida es tu experimento. Y en tu experimento, tienes curiosidad por descubrir: Si hoy cambio mi forma de pensar, de actuar y de sentir, ¿aparecerá algo nuevo en mi vida?

Antes de comenzar, dedicas un tiempo a contemplar lo que quieres crear y quién quieres ser. Y esta vez, eres sincero e intencionado en cuanto a la meditación de esta mañana.

Esto es lo que te has preguntado para prepararte para esta caminata:

  • Cuando empiece esta caminata, ¿a quién voy a dejar atrás?
  • Cuando abra los ojos, ¿quién quiero dejar de ser?
  • Cuando abra los ojos, ¿quién mirará a través de esos ojos?
  • Cuando empiece a caminar, ¿en quién quiero convertirme?

Zapatos atados, audífonos puestos, intenciones establecidas, estás listo. Es hora de demostrar exteriormente cómo se sentiría ser esta persona con los ojos abiertos. Pero primero, para no distraerte de la tarea de transformar tu mundo interior de pensamientos y sentimientos, cierras los ojos para cambiar tu energía.

Es el momento de comenzar tu Meditación Caminando.


La Meditación Caminando: una herramienta de transformación

Hasta que no han experimentado lo que significa “caminar como si”, la gente tiene muchas preguntas sobre las Meditaciones Caminando. Pero, al igual que nuestras otras prácticas en este trabajo, son una herramienta: una herramienta de transformación.

Hemos hablado mucho sobre dejar atrás el viejo yo; de anular nuestros pensamientos, comportamientos y sentimientos habituales; acudir a la meditación; soltar nuestro apego a lo familiar y entrar en lo desconocido, y aprender a sentirnos cómodos con ello.

Pero este trabajo no se trata simplemente de tener una gran meditación cada mañana, luego levantarse siendo exactamente la misma persona que se sentó a meditar inicialmente y estar inconsciente el resto del día. Se trata de llegar a ser tan buenos con los ojos cerrados, que luego podamos practicarlo con los ojos abiertos.

Las Meditaciones Caminando son una oportunidad para practicar la transición de la meditación sentada (donde cambiamos nuestra energía con los ojos cerrados) a una meditación activa, donde cambiamos nuestra energía mientras estamos de pie con los ojos cerrados, y luego caminamos en esa energía con los ojos abiertos.

Demostramos exteriormente quiénes queremos ser en nuestro futuro. Primero, debemos creer que es posible. Luego, es el momento de practicar comportarnos como si lo fuéramos. Esa es la caminata. Y finalmente, tenemos que convertirnos en esa persona: en mente, cuerpo, corazón y alma.

Las Meditaciones Caminando son una parte esencial de este trabajo. Son un punto central de nuestros Retiros Avanzados de una Semana en todo el mundo. Y es asombroso lo que puede suceder en solo una hora, en solo una caminata.

En cierto sentido, en cada Retiro Avanzado de una Semana, vemos una versión abreviada del ciclo mencionado anteriormente. Las personas hacen una cita consigo mismas. Tienen todo tipo de razones para no cumplirla. Piensan que están haciendo mal la meditación. Piensan que no están obteniendo los resultados que desean, o que las cosas avanzan con demasiada lentitud. No pueden ir más allá de su mente analítica. Quieren abandonar.

Pero no se dan por vencidos. Siguen acudiendo a la cita. Y en ese acto de presentarse están haciendo una fuerte declaración: ya no quieren permanecer en lo conocido. Sienten curiosidad por lo que hay al otro lado. Están listos para lo desconocido. Cada vez que acuden a su cita, se están haciendo dignos de recibir.

Cuando nos superamos a nosotros mismos de esta manera, estamos superando miles de años de programación, programación que dice que lo desconocido es un lugar peligroso; algo de lo que hay que huir. Cuando acudimos y pasamos tiempo en lo desconocido, nos damos cuenta de que no pasó nada malo. Y podemos salir de la supervivencia y relajarnos en el momento presente.

En este estado, ya no estamos obsesionados con lo que estamos tratando de crear. En cambio, sentimos que ya lo tenemos. Este es el lugar donde somos dignos de recibir. Ya no estamos controlando, prediciendo, tratando, manipulando, analizando o compitiendo; todas las cosas que normalmente hacemos para forzar un resultado. Ya no buscamos nada fuera de nosotros que nos complete. Nosotros ya nos sentimos completos..

Cuando observo a los estudiantes en la Meditación Caminando, esto es lo que veo: personas que experimentan una increíble sensación de plenitud. Cuando acuden a su cita repetidamente, significa que creen que ese nuevo futuro es posible. Por eso lo hacen ahora.De hecho, cuando terminan su caminata de una hora, están más conectados con las emociones de su futuro, que con los sentimientos familiares del pasado.

Y cuanto más lo hacen, más dignos se sienten de recibirlo. Porque para creer en ese futuro, tienen que creer en sí mismos.


Caminar siendo merecedor

Ya sea que practiques con nuestra comunidad en un entorno grupal, o que hagas una cita contigo mismo todas las mañanas en casa, cada vez que te presentas, le estás diciendo al universo: Aquí estoy. Yo creo en mí mismo. Me presento como el creador de mi vida, a pesar de todos esos pensamientos, hábitos automáticos y emociones familiares que casi me hicieron quedarme en la cama esta mañana. Me presento a pesar de todas las cosas que intentan disuadirme de mi nuevo futuro.

Cuando mantienes ese compromiso contigo mismo, estás diciendo: creo en las posibilidades. Creo en mi futuro. Creo en mí mismo.

Piensa en esto: si no creyeras en ese futuro, no acudirías a la cita. Así que, solo con tu esfuerzo, le estás comunicando al universo: Me he vuelto más digno de recibir. Estoy listo. Estás aceptando la invitación a habitar la vida que estás creando. A caminar como tu futuro yo.

Y si lo haces suficientes veces, puedes desarrollar un nuevo hábito: el hábito de sentirte merecedor.

Imagínatelo: antes de comenzar a caminar, te has tomado el tiempo de contemplar quién quieres ser y quién quieres dejar de ser. Tus intenciones son claras. Ahora, estás preparado. Sabes a quién estás dejando atrás... y sabes como quién estás listo para caminar.

Estás listo para practicar con los ojos abiertos; ver el mundo a través de nuevos ojos; enamorarte de la vida y de tu nuevo futuro antes de que se desarrolle; sentir como si lo que estabas buscando ya te hubiera ocurrido.

Estás listo para caminar siendo merecedor.

Estos desafíos surgirán una y otra vez. Siempre existirá ​​el encanto del botón de repetición, la cama cómoda, el brillo del teléfono, la ilusión de comenzar mañana. Pero la próxima vez que esos viejos pensamientos intenten mantenerte en lo conocido, pregúntate: ¿Es esto lo que haría una persona merecedora?

Y luego, da una caminata conmigo. Porque la caminata merece la pena. Porque tú te mereces la caminata. Sal a caminar... y hazte merecedor de la vida que amas.

Consulta nuestra Colección Meditación Caminando para obtener más información.

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