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Examinar, Experimentar, Evolucionar

Dr Joe Dispenza / 25 de febrero de 2022

Examining, Experimenting, Evolving

Hace un par de semanas, compartí algunas de las cuestiones que me plantean los estudiantes sobre este trabajo y su experiencia con él.Cómo juzgan su práctica y se interponen en su propio camino al querer algo externo y separado, en lugar de crear la experiencia internamente al a transformarnos. en ella.

Sin embargo, hay que ver la otra cara de esta conversación; una distinción importante. Y esa es la delgada línea entre juzgar tu práctica y examinar tu práctica

Estas son otras cuestiones que los estudiantes a veces me plantean sobre el trabajo:

“Dr. Joe, ¿tengo que hacer la respiración?”

“¿Puedo saltarme la parte sobre abrir mi conciencia y concentrarme en nada, y simplemente pasar a la siguiente parte de la meditación?”

“¿Puedo hacer las meditaciones acostado? Es incómodo estar sentado todo el tiempo.”

“¿Tengo que meditar todos los días?”

¿Puedes ver la diferencia entre alguien que se dispone a trabajar día tras día, seriamente, luchando con su propia impaciencia consigo mismo… y alguien que no es honesto consigo mismo acerca de la integridad de su práctica?

Siempre animo a mis estudiantes a ser amables consigo mismos en este trabajo; entenderlo requiere tiempo y paciencia, y práctica para dominarlo. Pero también dejo en claro: el dominio es en lo que estamos trabajando. Y cada vez que quieres aprender, o mejorar o dominar algo, cualquier cosa en la que estés trabajando, se requiere cierta cantidad de sano autoexamen y autoevaluación. Esa es la única forma en que puedes mejorar y profundizar tu experiencia.

Digamos que quieres aprender a jugar al golf. Cuando estás aprendiendo algo nuevo, el primer paso es involucrar tu mente. Estudias todo lo que puedas antes de empezar a practicar el juego. Cuanto más aprendas sobre cómo jugar al golf, más posibilidades tendrás de rendir al máximo.

Luego viene la técnica. Tienes que saber claramente qué debes hacer y por qué deberías hacerlo, para que puedas alinear tus acciones con tus pensamientos cuando empieces a jugar. Finalmente, al involucrar a tu cuerpo llegas a la experiencia de jugar de verdad.

Digamos que has estado yendo al campo de prácticas varias veces a la semana para dar bolas y mejorar tu swing. Pero después de semanas de hacer esto, todavía no le estás dando de lleno a la pelota. Haces el swing de la misma manera, y sale demasiado hacia la izquierda o hacia la derecha más veces de las que haces un buen contacto. Tu experiencia de jugar al golf no es lo que pensabas.

Y aquí está la diferencia entre juzgarse y cuestionarse a uno mismo. La pregunta que hay que hacerse en este momento no es: "¿Qué estoy haciendo mal?" Es, "¿Qué no estoy haciendo que debería estar haciendo?” O mejor aún, “¿Dónde puedo mejorar?” Debes volver al conocimiento y la información que aprendiste inicialmente. Y luego, haces lo que hacen todos los grandes golfistas: revisas y reflexionas sobre ti mismo para ver si estás aplicando lo que has aprendido.

Si se trata de tu swing, puedes notar: Abro mis caderas demasiado pronto. O: Oh sí. Sigo olvidándome de enderezar mi brazo. O: Estoy agarrando el palo con mucha fuerza. Tengo que relajarme.

Te das cuenta de que: sabes los fundamentos; simplemente no los estoy aplicando Me volví inconsciente y me permití olvidarlos. Así que ahora, déjame recordar. Déjame ser más consciente y perfeccionar lo que estoy haciendo para mejorar mi desempeño."

Cuando se trata de tu práctica en este trabajo, puedes preguntarte: “¿Estoy presente? ¿Verdaderamente presente? ¿O estoy sentado aquí, con los ojos cerrados, pensando en esa reunión en el trabajo o en lo que voy a cenar?" O tal vez: “¿Me doy cuenta en cuanto empiezo a adentrarme en recuerdos del pasado? ¿O en predicciones de un futuro conocido? O: “¿Me dispongo a la meditación con entusiasmo e intención? ¿O lo hago rutinariamente, para poder decir que hoy hice mi meditación, pero en realidad, solo estoy esperando que termine para poder tomar mi primera taza de café?"

Pregúntate: “¿He olvidado por qué estoy haciendo ciertas cosas? ¿Puedo ver cómo las estoy haciendo sin el entendimiento correcto?"

Piensa en este examen como un registro de la realidad; una autorreflexión saludable. No como una forma de ser duro contigo mismo, lo que suele ir acompañado de emociones como la frustración o el desánimo, sino como una forma de ser honesto contigo mismo… para que puedas ser sincero en este trabajo.

Cuando hablamos de que eres el científico y que tuvida es el experimento, este autoexamen debe ser parte de ese proceso de autodescubrimiento.

Como parte de tu experimento, revisa distiintos aspectos de tu práctica. Revisa lo que aprendiste anteriormente volviendo a leer un capítulo de un libro o ver un curso en línea nuevamente. Evalúa los fundamentos del trabajo y tu comprensión de ellos. ¿Entiendes la respiración? ¿La analizas y la practicas paso a paso? ¿Te comprometes a que forme parte de todas las meditaciones en las que está incluida sin omitirla para simplificar el trabajo?

¿Te levantas de tus meditaciones sintiéndote diferente que cuando te sentaste? Si no, ¿puedes entender por qué?

¿Qué pasa con la forma y la estructura? ¿Sigues las instrucciones de cada meditación: sentado, de pie, caminando o acostado? ¿Practicas el enfoque convergente y divergente, o te saltas las partes que son desafiantes o confusas? ¿Trabajas en articular intenciones claras y mantener emociones elevadas, y practicas mantener ese estado de ser? ¿O vuelves a caer en comportamientos inconscientes y automáticos –tu antiguo yo– en el resto del día?

Finalmente, piensa en tu intención. ¿Te dispones a hacer tu meditación con un sentido de significado y propósito? ¿O simplemente la haces para sacártela de encima? ¿La ves como algo para tachar de la lista, o te dispones a hacerla cada día con un sentido del cómo y ¿por qué?

¿Por qué importa eso? Si no puede asignar significado a este trabajo, no se activará tu corteza prefrontal, y eso es lo que cambia las reglas del juego. Es allí donde obtienes valor y le das sentido a la importancia de tus acciones. Es allí donde cosechas los beneficios de actuar con conciencia. Ese es el nombre del juego. Eso es lo que hace el lóbulo frontal. Es la sede de la intención.

Entonces, si haces de tu meditación una rutina más, y lo haces por hacerlo, sin ningún significado… si solo estás sentado pensando en todas las cosas que tienes que hacer, entonces tal vez realmente no quieras ir más allá de los pensamientos y sentimientos familiares de tu antiguo yo. En ese caso, más te vale abrir los ojos, levantarte y continuar con tu día. Y puedes esperar un día con muy pocas sorpresas, porque no estuviste presente. Y estar presente es estar en lo desconocido. Y desde ahí creamos.

A medida que examinas tu práctica y experimentas más, puedes cambiar la conversación. En lugar de decir: "A mí no me funciona", pregúntate: "¿Por qué a mí no me funciona?” En lugar de decir: “¿Qué estoy haciendo mal?” Pregúntate: "¿Dónde puedo mejorar?"

Y con esa pregunta, hecha no con juicio o resignación, sino con curiosidad y disposición, empiezas a evolucionar. Haces que tu práctica evolucione; que tu experiencia evolucione; que tu personalidad evolucione. Ahí es cuando tu realidad personal también evoluciona.

Cualquiera que haya dominado cualquier cosa te dirá que fue un proceso interminable de autorreflexión y aplicación. Ningún gran golfista jamás dijo: "No puedo hacerlo", ni siquiera cuando estaba empezando. Ya sabía que era posible; solo tuvo que autocorregirse hasta que lo hizo posible.

Así que sé curioso. Mantente abierto y dispuesto a desafiarte a ti mismo para saber más sobre ti.

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