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Cuatro pasos para Cambiar

Dr. Joe Dispenza / 10 de septiembre de 2021

Four Steps to Change

Me he sentido a la vez eufórico y humildemente honrado por la inmensa respuesta a Practicar con los ojos abiertos, nuestro blog anterior. Parecía que mis pensamientos estaban alineados con la conciencia colectiva de nuestra comunidad en el momento justo.

Si estás dispuesto a acompañarme en el viaje, me gustaría ir a un nivel más profundo. Analicemos los pasos necesarios para cambiar tu energía y así cambiar tu vida. Mi intención es brindarte herramientas precisas para que puedas regresar a un estado de conciencia cuando te "olvides de recordar" que la conciencia alerta es algo que debes mantener, no solo en la meditación, sino en el resto de tu vida cuando estás despierto.

Los conceptos que forman la base de mi trabajo no son solo ideas para reflexionar. Están destinados a ponerse en práctica. Meditar durante una hora por la mañana es maravilloso, pero ¿qué pasa con el resto del día? ¿Quién eres durante la mayor parte de tus horas de vigilia?

Puede que seamos hábiles para practicar con los ojos cerrados, pero los momentos en los que realmente necesitamos ejercitar nuestras habilidades y volvernos plenamente conscientes suceden durante el resto de nuestro día, cuando nos aventuramos en el mundo, con los ojos abiertos. Para practicar mientras estamos completamente despiertos, tenemos que entrenar a la mente para que se percate de sí misma justo en el momento de olvidar, y tenemos que entender cómo recuperarnos. Si te das cuenta de que has perdido la conciencia, ya estás dando el primer paso.

No te dejes engañar por la ilusión de que el cuarto paso es donde se detiene el proceso. No hay un final, porque estos son pasos que todos los estudiantes, desde principiantes hasta avanzados, harían bien en repetir una y otra vez. Este es un proceso que hago yo mismo, a veces muchas veces en un solo día.

Primer Paso

El primer paso es algo de lo que hablo todo el tiempo, porque no podemos cambiar nada a menos que lo hagamos. Este paso inicial es tomar conciencia de quiénes somos, alumbrar con una luz nuestros pensamientos, comportamientos y sentimientos automáticos inconscientes. Debemos volvernos tan conscientes que nada nos pase desapercibido. Sin criticar, juzgar o culpar, como si fuera un juego, percátate de todo con respecto a ti. En lugar de identificarte con lo que observas, imagina que eres solo un espectador curioso. Ahora, ¿dónde, cuándo y cómo perdiste la conciencia estando despierto? ¿Qué desencadenante o estímulo hizo que volvieras automáticamente a tu yo antiguo e infeliz y a todos esos pensamientos y emociones autodestructivos?

Si ves a un actor interpretando un papel, prestarás atención a cada gesto, expresión y acción para que tu mente pueda formarse una impresión clara del personaje de ficción. También prestarás atención al actor y si está haciendo un buen trabajo al interpretar el papel. ¿Cómo habla y cómo se mueve? ¿Está encarnando al personaje? ¿Cómo se expresa? ¿Sus expresiones parecen sinceras? Obsérvate a ti mismo de la misma manera. Si puedes evitar el juicio, permanecer en el momento y observarte a ti mismo en tiempo real, puedes recopilar todos los datos que necesitas para recalibrar tu nuevo estado de ser, lo que harás más adelante.

Segundo Paso

Una vez que has recuperado tu conciencia y has decidido qué aspectos de ti mismo ya no te sirven, debes dejar de ser esa persona que ya no quieres encarnar. Tienes que desconectarte de los viejos programas subconscientes que han estado dirigiendo tu vida y hacer una pausa el tiempo suficiente como para desacelerarte y volver al momento presente. A medida que disminuyes la velocidad y sales del estado de supervivencia, envías una señal a tu sistema nervioso autónomo que dice que estás en un lugar seguro para crear, para asimilar y procesar nueva información, y para estar en un estado de relajación. Mientras relajas tu cuerpo, mantente despierto y consciente.

El acto de hacer una pausa y detenerse es esencial para salir del pasado familiar y del futuro programado y predecible (que son lo conocido) y entrar en el momento presente (que es lo desconocido).

Llegar al momento presente requiere una enorme cantidad de energía y conciencia. Es ejecutar un nivel de la mente que sea mayor que el cuerpo —que ha sido condicionado para ser la mente— así como ejercer una voluntad que sea mayor que el programa automatizado y habitual del futuro.  

Salir de lo conocido y entrar en lo desconocido generará incomodidad. Para algunos, esta incomodidad puede manifestarse ocasionalmente como dolor físico, angustia psicológica, ansiedad, náuseas o verdadero pánico. Quiero asegurarte que si estás experimentando molestias, estás teniendo una respuesta natural y estás aplicando el trabajo de la manera correcta. Si no fuera así, todavía estarías en un estado químico conocido y familiar. No sentirías ninguna molestia. La clave, en última instancia, es cambiar ese estado de incomodidad y pasar a un nuevo estado de liberación y plenitud.

Tercer Paso

El tercer paso es cambiar tu energía y tu estado de ser. Una vez que empiezas a dar pasos activos alineados con tu intención, deberías ver un cambio, tanto en tu cuerpo como en tu vida.

A medida que te acercas a tu futuro, que siempre aparecerá en la forma del momento presente, permite que la energía que has alcanzado genere más emociones asociadas con el "tú" en el que te estás convirtiendo. Esa energía elevada, junto con tu plena intención, es exactamente lo que necesitas para cambiar tu estado de ser.

Cuarto Paso

Ahora que has presionado el botón de reinicio y has recalibrado tu energía y tu estado de ser, es hora de volver a tu vida con tu plena conciencia a bordo. Permíteme recordarte que aquí no hay una línea de llegada; estos cuatro pasos son circulares, no lineales. Con suerte, los repetirás muchas veces y, con el tiempo, volverás a un estado consciente cada vez más rápido.

El objetivo de este proceso es que tu cuerpo finalmente se abra paso y se libere. Para aquellos que esperan pacientemente ese momento, anímense: ese avance no puede suceder sin que primero el cuerpo se resista y trate de aferrarse a todo lo que sabe. Cuando estés cerca de cambiarte a ti mismo, tu cuerpo, inevitablemente, hará un último esfuerzo desesperado para evitar que ocurra el cambio. Estás tratando de llevar al cuerpo a un territorio desconocido y convencerlo de que responda a una nueva mente, y el cuerpo es reacio a cambiar.

En otras palabras, si no estás luchando con la resistencia del cuerpo al cambio, probablemente no estés cambiando. Para todo aquel que está en la lucha, ¡felicitaciones y bienvenido a la fiesta! Estás haciendo todo bien. Sigue adelante. Cada vez que te caigas, vuelve a levantarte. Con el tiempo, no recordarás cuántas veces te has caído porque, al final, llegaste a destino.

Para aquellos que estén interesados ​​en recibir más orientación, estoy trabajando en una serie de meditaciones breves llamadas "Genera el Cambio", que te guiarán a través de las herramientas prácticas de este proceso. Mantente conectado…

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